Meditación de un Tauren sobre la Alianza
Dicen que la Alianza trae orden,
lo dicen con voz solemne y brillante;
curioso… porque cada cierto tiempo
termina cayendo otro desastre elegante.
Un príncipe humano prometió justicia,
y acabó helando medio continente;
otro héroe juró salvar el mundo
y casi lo entrega a demonios ardientes.
Los humanos lo llaman tragedia,
los bardos lo llaman destino fatal;
nosotros en Mulgore lo llamamos
“otro martes normal de la Alianza”.
Hablan de honor con voz temblorosa,
de moral, de luz y de rectitud;
pero cuando las cosas se rompen
la Horda termina limpiando el tumulto.
Por eso cuando patrullo tranquilo
los campos donde chocan facciones,
si encuentro caballeros brillantes
lo tomo como servicio a las regiones.
Nada personal, pequeño humano,
ni contra tu bandera azul celestial;
solo estamos ayudando al equilibrio
con un poco de farmeo ocasional.
Porque la Alianza tiene talento:
invocar portales, corromper reyes,
y luego escribir canciones heroicas
sobre cómo “casi” salvaron las leyes.
Así que cuando otro noble proclame
que esta vez todo saldrá fenomenal,
yo respiro profundo, miro el horizonte…
y marco en mi lista del día:
“farmear alis — labor comunitaria tribal.”
Luego mastico hierba,
escucho el viento en Mulgore,
y pienso con calma taurén:
“Azeroth sobrevivirá…
si la Alianza se mantiene
bien farmeada de vez en cuando.”
Lok’tar Ogar.